ANTONIO RAMOS-YZQUIERDO ZAMORANO
LA JABAR Nº25


Para enlazar con la parte final de mi anterior artículo nos situamos en tiempo después de la cuarta ronda de conversaciones de Manhasset o Manhasset IV, o sea a finales de marzo del 2008.

Durante estas conversaciones y hasta el final de las mismas las dos partes, el POLISARIO y Marruecos seguían aferrados a sus posiciones ya tradicionales, Marruecos parte de la base de que su propuesta de autonomía es el punto de partida para cualquier acuerdo y que no es necesario un referendo para llegar a ella y el POLISARIO que es necesario el referendo y una de sus preguntas ha de ser la opción de independencia, posición esta última que está en la línea de las sucesivas resoluciones de la ONU, mientras que la de Marruecos parte de la falsa premisa de que las provincias del sur, como las llaman en su lenguaje oficial, forman parte de su territorio y no se puede tratar de romper la integridad del reino de Marruecos.

Desde el punto de vista internacional 86 naciones reconocen a la RASD como estado, aunque su territorio sea actualmente mínimo y ninguna reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. A partir de 1982 la OUA, Organización para la Unidad Africana, admite como miembro a la RASD, República Árabe Saharahui Democrática, y Marruecos se retiró por lo tanto de ella.
Como se indicó en el artículo anterior, solamente hay un país que pueda imponer una solución al conflicto que sea aceptada de buena o mala gana por Marruecos y su gran valedor, Francia, y este país es los Estados Unidos.

La posición de Estados Unidos hasta hace poco tiempo era favorable a las tesis marroquíes, aunque su interés por la situación en la zona en litigio parecía haber menguado desde la retirada el 11 de junio del 2004 del Enviado Personal del Secretario General de la ONU, James Baker, de nacionalidad estadounidense, y ese desinterés permitió los nombramientos sucesivos del peruano Álvaro de Soto y del holandés Peter Van Walsum.

Los primeros indicios de la nueva mirada americana sobre África se observan ya con la administración Bush, creación del Mando para África (AFRICOM) el 6 de octubre del 2007 con sede en Stuttgart, parece que está en estudio la instalación de este Mando en África, la zona elegida pudiera ser el antiguo Cabo Juby, actual Tarfaya, en los alrededores de Tan Tan.

Durante el mes de septiembre del 2008 la anterior Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, realizó una serie de visitas por el Magreb y manifestó la disposición de EE.UU. para mediar o buscar solución al conflicto del Sahara Occidental.

Al aprobar el Consejo de Seguridad de la ONU la resolución 1871, que mantiene el derecho a la autodeterminación de los saharahuis, la embajadora de los EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, no citó para nada el plan marroquí de autonomía, cuando hacía un año que el anterior embajador lo había apoyado públicamente.

En la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los Países No Alineados celebrada en Sharm Sheikh (Egipto) en su declaración final manifestaron su apoyo a todas las formas de autodeterminación siempre que tengan en cuenta los deseos, libremente expresados, de los pueblos interesados y ratificaron su adhesión a todas las resoluciones de la ONU sobre la descolonización del Sahara Occidental.

El candidato de Obama para ser embajador en Marruecos, Samuel Kaplan, en unas declaraciones al World Tribune, no hizo mención alguna del plan de autonomía sino que afirmó, que en caso de ser confirmado, apoyaría plenamente al Enviado Personal del Secretario General de la ONU para colaborar con todos los países de la región en el esfuerzo de lograr una paz justa y duradera con una solución política mutuamente aceptable.

Otra prueba del nuevo interés americano por resolver el contencioso del Sahara es el nombramiento como Enviado Personal del Secretario General de la ONU del diplomático Christopher Ross, que ha sido embajador en Siria y Argelia y habla perfectamente el árabe además de ser experto sobre el terrorismo islámico. Su nombramiento ha sido aceptado por el POLISARIO y por Marruecos, así como por Argelia, Mauritania como consecuencia de su último golpe de estado, 6 de agosto del 2008, estaba fuera de los circuitos ordinarios internacionales.

Después de los primeros contactos de Ross en un viaje por los países del Magreb, incluida Mauritania, y España, se resalta también el interés de los EE.UU. al incluir en esta ronda de visitas a Washington, Ross propone a Ban Ki-moon que antes de reanudar las conversaciones entre las partes en Manhasset, se reunieran en un nivel más bajo y más distendido para tratar de llegar a un desbloqueo de la situación, desde Manhasset IV.


La reunión en Dürstein (Austria) en el lujoso hotel Schloss a orillas del Danubio, solamente aportó como novedad que la atmósfera entre los seis miembros de las dos delegaciones fue más cordial y comieron juntos durante las 48 horas que duraron las conversaciones, se llevó a cabo algún avance en las medidas de visitas recíprocas por tierra entre las familias saharahuis situadas a uno y otro lado del muro bajo la inspección dela ONU. Pero la solución del litigio sigue bloqueada en sus posiciones primitivas, reconocimiento de la soberanía marroquí por un lado y referendo con la posibilidad de independencia por otro. Según parece se volverán a reunir antes de fin de año, aunque no se ha concretado fecha ni lugar.

Pero quizás el argumento más importante que justifica este cambio de tendencia es la carta que Obama dirigió a Mohamed VI en la que sin citar para nada el plan de autonomía marroquí expresa su apoyo a la labor de la ONU a través del Enviado Personal de Ban Ki-moon, Christopher Ross, y manifiesta su compromiso para ayudar a encontrar una solución duradera y justa que satisfaga a todas las partes implicadas para terminar con el sufrimiento de las poblaciones.

Es evidente que Washington presiona a las dos partes, sobre todo a Marruecos, para llegar a una solución de este conflicto que dura ya más de

 

tres décadas y como lo que se trasluce de las declaraciones de ambas partes no arroja ninguna luz sobre una posible solución habrá que pensar que las posibles soluciones vendrán de otro lado.

Obama podría fundamentar su solución en un autogobierno de los saharahuis, en el respeto de los derechos humanos y en una justicia independiente y dando una vez más pruebas de su pragmatismo busca crear en el Sahara Occidental una entidad, llámese como se llame, con identidad propia y una vez logrado esto, ya se verá.

Mientras tanto por la parte del POLISARIO se refleja un cauto optimismo en las declaraciones públicas de sus dirigentes aunque se recurra para consumo interno a los tremendismos de la continuación de la lucha armada, a la vez que del lado de Marruecos se manifiesta un cierto nerviosismo en sus círculos de prensa oficiosos que afirman que resucitar el plan Baker no es de recibo a la vez que lamentan que en la reunión de los representantes de los partidos políticos marroquíes con Ross, donde se pretendía dar una imagen unitaria sobre las reivindicaciones marroquíes de integridad territorial, lo que se consiguió fue transmitir la de un Marruecos expansionista con alusiones al sueño de El Fassi del Gran Marruecos y el abandono de parte de su territorio para crear Mauritania.

Se puede pronosticar con algunos visos de certeza que el plan que será objeto de la propuesta de solución girará en torno al Plan Baker II con algunos retoques, por ello es interesante dar un repaso al contenido del titulado oficialmente como "Plan de paz para la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental".



El referendo para determinar el futuro del Sahara se celebrará entre los cuatro y cinco años después de la entrada en vigor del plan. Las preguntas serán las ya incluidas en el plan de arreglo y las que puedan acordarse entre la Autoridad del Sahara Occidental y Marruecos.

El referendo será organizado por la ONU y podrán votar los mayores de 18 años que figuren en el censo de la ONU del 30 de diciembre de 1999 o que aparezcan en la lista de repatriación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) con fecha del 31 de octubre del 2000 o que hayan residido de forma continuada en el Sahara desde el 30 de diciembre de 1999.

Se elegirá una Autoridad para el Sahara Occidental y una Asamblea Legislativa en el plazo de un año desde la entrada en vigor del Plan, para estas elecciones el censo se compondrá de las personas de la lista de la ONU de 1999 y la de la ACNUR del 2000.

Las competencias de la Autoridad y de la Asamblea Legislativa serán las de gobierno local, las relaciones exteriores seguridad nacional y defensa quedan a cargo de Marruecos. La bandera, moneda, aduanas y correos serán las de Marruecos.

Existirá un Tribunal Supremo del Sahara Occidental nombrado por la persona elegida como presidente de la Autoridad de acuerdo con la Asamblea Legislativa.

Se tendrá especial cuidado en el respeto de los derechos humanos.

Las fuerzas armadas marroquíes y saharahuis serán acantonadas en el plazo de 90 días a partir de la fecha de entrada en vigor, aunque Marruecos podrá conservar el despliegue necesario para la defensa exterior y se crearán y existirán normalmente unas fuerzas de orden público que estarán bajo el mando de la Autoridad del Sahara Occidental.

En líneas generales están aquí tratadas las disposiciones más importantes del Plan Baker II.

Cuando se dio a conocer este Plan, en mayo del 2003, todas las partes implicadas pusieron de manifiesto sus observaciones.

Marruecos seguía considerando inaplicable el referendo, y para tomar en consideración el Plan indicaba que tendría que modificar su Constitución para tener en cuenta las modificaciones que tendrían sus provincias del sur, no reconoce validez jurídica al censo de la ACNUR, que la organización legislativa y jurídica que se creaba podía ser incompatible con la estructura de las mismas funciones en el reino de Marruecos, que el Rey de Marruecos no puede estar al mismo nivel que uno de sus súbditos. En resumen sigue considerando al Sahara Occidental como parte integrante de su reino.

Por su parte el POLISARIO tampoco estaba de acuerdo totalmente con el Plan, entre sus principales objeciones está la cuestión de la repatriación de los saharahuis y las garantías de protección en un territorio que durante el primer año sigue controlado por el ejército y la policía marroquí. Marruecos no puede ser responsable de la política exterior de un territorio cuando nadie reconoce su soberanía, además es la potencia ocupante, no la administradora. Sigue pensando que el plan de arreglo completado con los Acuerdos de Houston son la mejor base de partida para cualquier intento de solución. Pretende que para una correcta aplicación del Plan deben retirarse las fuerzas armadas y de seguridad de Marruecos así como los componentes de su administración actualmente en el territorio y esto sería absolutamente necesario para poder celebrar un referendo en condiciones de libertad.

Argelia ve indefinido y de ejecución muy complicada el primer año contado a partir de la aprobación del Plan, ya que durante ese año se produciría el regreso de los saharahuis, el acantonamiento de las fuerzas militares y las elecciones para la Autoridad del Sahara y la Asamblea Legislativa y propone que el Enviado Especial del Secretario General -en este momento vacante-asuma todas las competencias en el interin, tampoco ve la necesidad de un despliegue defensivo hacia el exterior de las fuerzas marroquíes al ser los países fronterizos Mauritania y Argelia que habrían dado su acuerdo a este Plan.

La cuestión de los posibles votantes puede dar lugar a conflictos al considerar dos censos el primero ya citado de la lista de la ONU y del ACNUR y para el referendo al cabo de los cuatro o cinco años estos votantes más los que lleven residiendo de manera permanente desde el 30 de noviembre de 1999 - se cambia el derecho de autodeterminación de los componentes de un pueblo por el derecho de autodeterminación de los residentes - y en definitiva considera que la ONU debe en este Plan ofrecer más garantías de un referendo libre y justo y de las posibilidades de aplicación de los resultados del mismo.

Mauritania no manifiesta reparos y reitera su confianza en la ONU, en lenguaje claro y paladino pasa olímpicamente.

Es muy probable que los retoques que se podrían hacer al Plan Baker II estén basados en el estudio de los inconvenientes presentados en su momento, 2003, por las partes interesadas, aunque el obstáculo más difícil proviene del empeño constante de Marruecos en dar por descontada la pertenencia del Sahara Occidental a su territorio nacional.

Un poco de luz se puede proyectar sobre el nuevo interés de los EE.UU. en llegar a una solución que estabilice el Magreb. En primer lugar, hacer resaltar su cambio en política exterior en relación con la administración anterior.

Motivos económicos, la posibilidad de la explotación de crudo en la zona lo que requiere condiciones de paz y seguridad, co

ntrarrestar la penetración pacífica de China y de últimamente Rusia en África, desbancar o por lo menos cooperar con Francia en una zona que hasta ahora era casi de total dominio francés.

Apuntarse un éxito con la solución de un conflicto, aún más necesario después de la concesión del Nobel de la Paz a Barack Obama, que parece fácil de conseguir y que mitigaría algo las críticas por la intervención en Afganistán que presenta en este momento matices tormentosos.

 

Poder situar, aunque esto es un logro menor, el AFRICOM en territorio africano con lo que aparte de potenciar sus posibilidades de acción llevaría la idea a las naciones africanas que EE.UU. realiza una oferta de amistad y cooperación y es una alternativa a la ofrecida por otras potencias emergentes o no.

Implicarse en la lucha contra el terrorismo islámico de una manera más directa en el continente africano.




Por último y como ideal algo utópico favorecer la implantación de regímenes democráticos en las nuevas naciones nacidas a lo largo del proceso de descolonización llevado a cabo el siglo pasado en África y del que el Sahara Occidental es el último eslabón de la cadena en ese antiguo continente.

 


 

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