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Por Rafael Molero

Tenía previsto mencionar su memoria a la finalización de la citada conferencia y ofrecérsela a Don César q.e.p.d., pero por limitaciones de tiempo, ya de por sí excedidas, dejé en el “tintero” mi recuerdo público y personal al que fue mi padre espiritual y tutor de los cursos donde me encontré en mis últimos cursos de bachiller en el colegio Salesiano Santo Domingo Savio de Úbeda (Jaén).

Foto: El DÍA de Córdoba.

Estoy seguro que le hubiese satisfecho saber de mi interés por nuestra presencia en esa zona africana, donde ejerció durante años su ministerio.

De él no puedo ni sé expresar suficientemente cómo era, porque no encuentro palabras apropiadas, era un alma entregada al bien y a Dios, entregado completamente al prójimo, era un hombre muy bueno, transmitía bondad por donde estuviese, incansable en su trabajo y volcado en nuestra formación tanto humana como científica, de hecho, no solo todo lo que sé de la historia del arte, se la debo a él (me obligó a estudiar la asignatura de arte, que no me gustaba), sino que nos enriquecía enormemente con su relación; llegó a tutelarnos en la creación de un grupo de comunidad de base cristiana, formado con un grupo reducido de compañeros de curso.

Su trabajo no terminaba con las clases, estaba con nosotros en diversas actividades, siempre que le necesitábamos y siempre con la mirada puesta en Cristo, la Virgen María Auxiliadora, Don Bosco y Santo Domingo Savio.

En el marco complementario de la conferencia, me permito compartir una reflexión sobre su asesinato, que lamento profundísimamente, y un comentario al final.

El padre D. Antonio César Fernández Fernández, “Don César” como le llamábamos en el colegio salesiano de Úbeda, estuvo con nosotros hasta el año 1977, expresando su deseo de que, finalizada su labor docente con nuestra promoción, estaba deseando irse a las misiones:


Sufrió el atentado tras celebrar en Lomé (Togo) la sesión del Capítulo Inspectorial de la Inspectoría Salesiana de África Occidental Francófona (AFO)

La información de origen nacional tiene contradicciones ya que informan que fue un fuego cruzado lo que alcanzó al sacerdote, cuando en motocicletas atacaron los yihadistas un puesto fronterizo móvil, pero en informaciones posteriores comentan las mismas fuentes que el vehículo de los misioneros fueron atacados en algún punto entre Cinkassé y Bittou. https://www.youtube.com/watch?v=5BWqSAhXwTQ

Por otro lado, fuentes de prensa francesas aseguran que llevaron al interior de una pequeña formación boscosa cerca de la carretera al padre César para matarle. Los otros dos religiosos salvaron la vida y no los llevaron al bosque (información compatible con la del padre Antonio María Domenech).

Las mismas fuentes coinciden en situar a 40 Km., de la frontera sur de Burkina Faso por la carretera N-16.

Este ataque se enmarca dentro de la ola de violencia que azota a Burkina Faso desde 2015, en un contexto que ha vivido un recrudecimiento de la amenaza terrorista en las siguientes semanas tras la celebración de la V Conferencia de jefes de Estado del G5 del Sahel, cuya presidencia rotatoria asumió Burkina Faso (principios de febrero del 2019)

COMENTARIO:

Se puede interpretar la información dada por algún medio de que los terroristas iban en motocicletas, con el hecho de que la disposición operativa del “convoy” en evasión, desplazase por delante a cierta distancia una motocicleta para avisar, precisamente, de cualquier inconveniente en su itinerario.