Como es tradicional, el día de las Fiesta Nacional se conmemoró, entre otros actos, con un desfile militar, en el que participaron los tres Ejércitos, La Guardia Civil, Reservistas y Veteranos.

 

Juan Tejero

La Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas de Sahara fue invitada a participar en dicho desfile y se nos asignó un vehículo junto con los veteranos de Regulares de Melilla, ya que la economía de medios no permitía un vehículo por cada Hermandad, como había ocurrido en años anteriores.

El día 12 de octubre, fecha que recuerda la portentosa hazaña que supuso el Descubrimiento de América por España, es también el Día de la Fiesta Nacional, pues no existe en nuestra Historia otra fecha con más trascendencia a nivel nacional y mundial y que supuso que nuestra nación descubriera y colonizara un Nuevo Mundo y que estuviera unido a la Madre Patria durante más de trescientos años. 

A pesar de lo importancia de la efeméride, el día nació lluvioso ¡Caprichos de la Naturaleza!, pero cuatro gotas no podía arredrar a las representaciones de los tres Ejércitos, Guardia Civil, Reservistas y Veteranos, que soportaron impávidos los azotes de la climatología y con la misma gallardía de siempre, o algo más por las circunstancias desfavorables, desfilamos orgullosos por el paseo del Prado ante la Bandera de la Patria, ante nuestro Rey y ante España representada por el buen pueblo que abarrotaba las aceras.

Las muestras de cariño fueron constantes, aunque había menos aplausos ya que la lluvia exigía desplegar los paraguas y tener las manos ocupadas en esta tarea. Es de agradecer la gran afluencia de público, tanto o más que en años anteriores, pues las circunstancias meteorológicas aconsejaban quedarse en casa y ver el desfile por Televisión, pero ¡NO!, no podía ser, era la hora también de que los españoles agradecieran con sus gritos y aplausos a las Fuerzas Armadas y a la Guardia Civil su desvelo, su entrega y su compromiso de llegar hasta la muerte en la defensa de la integridad de la Patria y más en estas fechas donde pende sobre España la amenaza de deserción de un puñado de sus  queridos hijos.

El recorrido del desfile se cubrió sin novedad, pues el llegar hasta el final calados hasta los huesos no era una novedad, era una minucia que se arreglaba con cambiarse de ropa y un café bien caliente; lo importante era participar en esta fecha histórica, formar en el primer escalón de los veteranos, aquellos que han dado muchos años de entrega a la Patria y, en nuestro caso, años en el desierto formando parte de la Agrupación de Tropas Nómadas del Sahara, la Unidad más bonita, interesante, exótica, comprometedora, aventurera, formativa, integradora e insólita que existió en el siglo XX.

El desfile terminó con la satisfacción del deber cumplido, había que estar allí y allí estuvimos, y estaremos en años venideros siempre que la provecta edad de sus componentes se lo permita, pues esta Hermandad, de futuro incierto, no puede hacer planes de largo recorrido, ¡Viva España!

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