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En abril de 1925 el Gobierno envío al Sahara una comisión inspectora al frente de un militar de reconocida confianza del Directorio. Por diversas razones que no vienen al caso el Estado Mayor Central tenía asumida la decisión de cesar al teniente coronel Bens Argandoña como Gobernador.

La segunda consecuencia de esta triste visita fue proponer una reducción de la ya corta plantilla de efectivos militares a lo que Bens expresó su disconformidad excepto en el caso de que se crearan nuevas unidades con nativos a imagen y semejanza de las unidades meharistas utilizadas por los franceses en sus territorios saharianos con el fin, no sólo de llegar a todos los rincones del desierto español, sino también a crear una red de destacamentos fronterizos que garantizaran la integridad del territorio.

Tuvo que pasar más de un año para que el 27 de julio de 1926 el Gobierno español aprobara la creación de la Mía Nómada de Cabo Juby compuesta por tres secciones o "farkas" a camello. Dificultades presupuestarias limitaron inicialmente su composición con una Unidad a pié compuesta por un teniente instructor, un intérprete, un sargento y un cabo primero, un caid y 50 soldados nativos con misiones propias de guarnición en el fuerte de Cabo Juby.

La recluta del personal indígena tenía dos fuentes: una de marroquíes procedentes de la Mehal-la y Regulares y otra entre los propios saharauis. La unión de áskaris de tan dispar procedencia no era aconsejable pues los marroquíes se consideraban superiores y miraban por encima del hombro a los saharauis que comían cruda la carne de caza o camello.

El reclutamiento entre los nómadas saharauis se hacia en función de sus antecedentes y sus aptitudes físicas, prefiriendo para estas Unidades el cazador, el conocedor del terreno para ser utilizado como guía y el que estaba acostumbrado a la vida nómada, como cuidadores del ganado camellar. Se procuraba nivelar la procedencia tribal para evitar la existencia de élites o grupos dominantes de unos sobre otros. Sin embargo por su condición guerrera, el mayor contingente lo proporcionaban las tribus de Ulad Delim y Erguibat. Por el contrario se consideraban más pacíficas y menos aptas para la milicia las tribus teknas con disposición especial para el comercio y los de Ulad Tidrarin y Arosien como agricultores y ganaderos.

Un factor de difícil asimilación en este tipo de fuerzas regulares indígenas era el de la disciplina, tal y como se concibe y se practica en cualquier ejército. Las particularidades ambientales del desierto, la estrecha convivencia con los nómadas en el servicio y cierta infantilidad de carácter, obligaban aun trato más benévolo y tolerante.

Entre las disposiciones oficiales que regulaban la organización, vestuario y equipo destacaba la creación de un emblema con diseño de media luna de oro, en cuyo centro figuraba una estrella de cinco puntas igualmente de oro y en el interior de la media luna, e impreso en letras mayúsculas negras la palabra "Sahara" y todo ello encumbrado por la corona real.

El vestuario de la tropa indígena para los servicios que requerían montar a camello eran el zam o turbante de color azul consistente en media pieza de tela enrollada con cierto arte en la cabeza, cubriéndola y protegiéndola del siroco o irifi; el serual especie de pantalón o zaragüel muy amplio que facilitaba la monta de camellos; el derrah, normalmente dos, uno blanco y otro azul, que se llevaban superpuestos y ceñidos a la cintura con el correaje; las nails o sandalias, que cuándo se montaba a camello se colgaban de la ráhala o silla. La reorganización del 28 de octubre de 1928 -en tiempo del Gobernador Comandante Guillermo de la Peña Cusi- bajo la denominación de Tropas de Policía del Sahara trajo consigo el destino de los primeros mandos a estas Unidades y la adquisición de los primeros camellos cambiando el monótono cometido de guarnición que venían desempeñando por el de tropas móviles de Policía en el desierto, con organización y misiones especificas.

En principio se constituyeron dos Mías, una de ellas a pié y la otra a camello transformándose más tarde la de a pié con otra Mía a caballo quedando la primera de ellas tal y como estaba como guarnición -en Cabo Juby- y la nueva con camellos pasó a realizar misiones propias de las tropas nómadas.

La labor más notoria realizada por estas Unidades, fue el socorro de náufragos supervivientes de buques encallados en la costa sahariana y el auxilio de pilotos de aviones comerciales con motivo de aterrizajes forzosos, evitando con su presencia el tradicional expolio y apresamiento de sus tripulaciones por nómadas incontrolados que luego exigían para su liberación, unos elevados rescates.

Poco a poco a estas misiones eventuales, se fueron sumando otras más propias de este tipo de Unidades, como eran el control de aguadas en los pozos mas frecuentados, vigilancia de fronteras y aprehensión de delincuentes y ladrones de ganado.

La acción de este tipo mas destacada en esta época fue el apresamiento y destrucción en Yedari, de una partida de ladrones de ganado que habían expoliado a tribus leales a España. Estas Tropas de Policía, a efectos administrativos dependían de las Fuerzas Jalifianas del Protectorado marroquí, constituyendo junto a ellas el llamado Ejército del Majzem, siendo sus gastos sufragados por los presupuestos habilitados para dicho Protectorado.

Con el advenimiento de la República en 1931 y la mermada dotación presupuestaria, la vida de la incipiente Unidad Nómada había caído en esa indolencia que produce la atención de los servicios de seguridad entre los muros de Cabo Juby, hasta que a principios de 1932, se reorganiza casi por completo el cuadro de mandos del Sáhara, con el nombramiento del comandante de Infantería del Servicio de Aviación Eduardo Cañizares Navarro, uno de los jefes mas jóvenes y de mayor prestigio de nuestro Ejército, como nuevo Gobernador y Delegado del Alto Comisario de España en Cabo Juby.

A su llegada, Cañizares se encontró con un peligroso abandono en el control de las tribus que nomadeaban en la región de Tarfaya, especialmente los Izarquíen, establecida en torno a Cabo Juby y en franca rebeldía con España.

En estas condiciones, partiendo de cero, como primera medida, reorganiza la Mía de camellos, inicialmente con el concurso del teniente Fernando Álvarez Amado y posteriormente en 1933 con el teniente Carlos de la Gándara Esteban. A continuación coordina con el capitán Gobernador Político-Militar de Villa Cisneros, primero el comandante Regueral y luego el capitán Fernández-Aceytuno la actuación de la unidad con los siguientes objetivos:

1º. Reorganizar las Tropas nómadas

2º. Recuperar entre los nativos el clima de confianza que habían perdido con España

3º. Someter a la intrigante tribu de Izarguien a la autoridad de España

4º. Irradiar la influencia de España al resto del territorio sahariano y en especial conseguir que las tribus de Erguibat volvieran a reconocer nuestra soberanía y

5º. Hacer notar nuestros derechos históricos al territorio de Ifni mediante estrechas relaciones con "arnegares" y caides de tierras de Ait Ba

Cañizares trabajó de firme en todos los puntos de su programa hasta el extremo de que, a mediados de 1932, había conseguido además del acatamiento de las tribus más díscolas del desierto, la solicitud de todas las cabilas de las tierras ba amranis de forma que España hiciera acto de presencia cuanto antes en el territorio de Ifni, dado los temores que producía la ocupación francesa del valle del Sus.

Después de Cañizares se hizo cargo del Gobierno General y Delegación del Alto Comisariado en la zona Sur del Protectorado en los años 1934 y 1935 el comandante de Infantería José González Deleito, honrado y eficaz profesional que dejó una huella de capacidad y vocación inolvidable a pesar de la incomprensión que muchas veces encontró en el Estado Mayor Central. El 18 de julio, la situación en Villa Cisneros fue extremadamente delicada: los suboficiales del destacamento del Aeródromo habían instigado un plan, que contemplaba la inmediata detención del Gobernador con su familia y el personal leal de la guarnición, aprovechando una jornada dominguera de pesca en la playa de La Sarga, que afortunadamente fue abortada por la oportuna llegada del Teniente La Gándara con la Sección de camellos, que detuvo al destacamento de aviación, justamente en el momento en que se dirigía según el plan previsto hacia la citada playa. El capitán Gobernador en Villa Cisneros había recibido un telegrama del Ministro de la Guerra, instándole al cumplimiento de las órdenes dictadas por su autoridad y a la lealtad a la República.

Una vez detenidos los conspiradores de Aviación por La Gándara, el Gobernador reunió a los oficiales y suboficiales de la plaza para manifestarles su intención de sumarse ala sublevación del Ejército de Marruecos. En vista de la conformidad unánime de los subordinados con su decisión, contestó lacónicamente al Ministro por radiograma en los siguientes términos: "con todo respeto le comunico que no obedeceré más ordenes que las que me dé el General Franco".

De forma parecida a lo sucedido en Villa Cisneros, en Cabo Juby, el destacamento de Aviación del aeródromo y los cuadros de mando de la Compañía Disciplinaria leales al Gobierno, trataron de hacerse dueños de la situación, aprovechando la ausencia de las tropas nómadas adscritas a la plaza. La hora H debía producirse pasadas las doce de la noche del día 19, justo en el momento de apagarse la luz, pero al faltar decisión en los mandos de los comprometidos, se demoró la acción hasta el día siguiente. El regreso de la Mía nómada y sus mandos, leales al levantamiento militar, bastó para que nadie se moviera y el orden quedara restablecido, tomando el mando del Aeródromo el teniente de Intendencia Fernando Lambarri, auxiliado con la tropa indígena del teniente López Turrión.

El general Capaz que audazmente ocupó Ifni en Abril de 1934 seleccionó para los mandos más idóneos del territorio al Cte de Infantería Antonio De Oro Pulido. Al estallar la guerra, De Oro deseoso de participar en ella solicita y obtiene el mando del 1º Tabor del Grupo de Regulares de Tetuán, tomando parte en la campaña hasta el 12 de Marzo de 1937 en que es nombrado en contra de su deseo Gobernador General del AOE.

Durante tres años de mando De Oro sienta las bases de la administración y mando de las oficinas de Asuntos Indígenas con la creación de nuevas unidades de Policía en Ifni y de tropas nómadas en el Sáhara. Una labor gris y callada que merece todo el reconocimiento de la historia. El teniente coronel De Oro jefe proveniente de la escuela de Interventores del Protectorado consideraba que el dominio de la lengua árabe era una herramienta indispensable en manos de los oficiales de Asuntos Indígenas. Ante esta necesidad escribió un manual de iniciación del hassanía que se habla en el Sahara atlántico. Manuel Álvarez de Lara recordaba que formando parte de las Mías nómadas todos los oficiales y clases de dichas unidades incluía dicho libro en su tasufra para utilizarlo como manual de consulta durante los recorridos por el desierto.

Entre otras realizaciones del teniente coronel de Oro destaca la habilitación de una amplia red de comunicaciones en el Sahara con la construcción de 2.500 km. de pistas, así como el balizamiento de nuevos aeródromos y las reformas de los ya existentes en Ca.

También llevó a cabo un detallado estudio de la situación acuífera de los pozos del desierto habilitando los cegados por la arena.

De Oro sintió también gran interés por la educación construyendo las primeras escuelas rurales en pro de la mejoría de vida de los nómadas que iban adoptando la vida sedentaria en torno a los puestos.

Fue obsesivo en su época de gobierno, el reclutamiento bajo una cuidadosa selección de personal, que con instrucción militar adecuada en las islas Canarias tenían que acudir a los frentes formando parte del Tabor Ifni-Sahara. En esta labor de selección colaboró incansablemente el Practicante don Francisco Lamarque un buen y tozudo maño. No hubo concentración de nómadas a los que no acudiera Lamarque para seleccionar el personal más sano e idóneo para la guerra.Ante la tirantez de relaciones con nuestros vecinos los franceses, se hacIa preciso extender la presencia de España a todo el territorio sahariano. Hay que tener en cuenta que en enero de 1937 además de Cabo Juby, Villa Cisneros y La Agüera sólo se mantenía con carácter permanente Smara que había ocupado Galo Bullón en 1934.De Oro estudió el plan y lo puso en marcha: con sus Mías Nómadas inició la ocupación de Guelta de Zemmur y en la región Sur, de Tichla y Bir Ganduz, quedando constituidos en dichos lugares pequeños puestos guarnecidos por una escuadra de tropas nativas. A partir de ese momento también impulsó De Oro la realización de patrullas a camello, de control de pozos y ganado, llegando a los límites fronterizos del Sahara, atestiguando así la soberanía española.

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